Presentación La nueva justicia tradicional del Dr. Juan Carlos Martínez

11 junio 2012

El Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS)-DF

invita a la presentación del libro

La nueva justicia tradicional, interlegalidad y ajustes en el campo jurídico de Santiago Ixtayutla y Santa María Tlahuitoltepec

del Dr. Juan Carlos Martínez (CIESAS-Pacífico Sur)

El jueves 28 de junio a las 18:00 hrs. en la Casa Chata, ubicada en el Centro de Tlalpan, se presentará el libro La nueva justicia tradicional. Interlegalidad y ajustes en el campo jurídico de Santiago Ixtayutla y Santa María Tlahuitoltepec del Dr. Juan Carlos Martínez, investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores (CIESAS), unidad Pacífico Sur. Esta obra será comentada por las investigadoras del CIESAS-DF, Teresa Sierra Camacho y Rachel Sieder, así como por la Mtra. Magdalena Gómez Rivera, académica de la Universidad Pedagógica Nacional.

Enmarcada en el estudio de caso de dos municipios indígenas de Oaxaca, este libro ofrece una mirada general del derecho y su función en una sociedad definida por modelos económicos globalizado con enclaves de producción tradicional y formas de exclusión social y económica. Muestra que las formas jurídicas modernas, basadas en la concepción del Estado-nacional soberano pierden toda viabilidad, si es que alguna vez la tuvieron, en aquellos lugares donde la cultura significa y valora el mundo desde patrones ajenos a los valores pretendidamente universales de la modernidad.

El texto refleja que las nuevas condiciones de autoritarismo en el país, así como una feroz tendencia a la apropiación de los recursos naturales por parte de las grandes empresas, dejan ver nuevas presiones al campo jurídico y una disminución del reconocimiento de derechos indígenas. El trabajo nos deja preguntas sobre los desafíos que enfrentan las instituciones comunitarias para contrarrestar a esta andanada de intrusión y explotación y los recursos institucionales con los que cuentan para adaptarse a los nuevos tiempos.

La nueva justicia tradicional da a conocer que el derecho pierde también viabilidad ante los fenómenos que modifican dramáticamente el rostro de la sociedad como los nuevos usos de la tecnología, la migración y la violencia. Asimismo, las grandes transformaciones socioeconómicas impactan los tradicionalismos jurídicos obligando a las comunidades a ofrecer nuevas respuestas en el ejercicio de la autoridad y de la construcción del derecho indígena.

El estudio muestra que el reconocimiento de los sistemas normativos indígenas, así como sus propios modelos de desarrollo económico, más que una traducción a las formas emanadas de la modernidad, requiere de un pluralismo que permita la formalización de esas formas distintas de vida, de organización, de desarrollo, de resolución de conflictos, etc.

Informes:

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(55) 5487 35 70 ext. 1344

Sede: CIESAS-DF

Casa Chata

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BRINDIS DE HONOR


Las presentaciones del CIESAS en la FIL Minería

16 febrero 2012


Juzgado indígena-Cuetzalan

10 diciembre 2009

Medio: La Jornada de Oriente
Sección: Puebla-Cuetzalan
Fecha de publicación: Jueves 10 de diciembre de 2010
Título: Con diversas carencias funciona el juzgado indígena del municipio de Cuetzalan
Autor: Manuel Espinoza Sainos

Cuetzalan.. Deficiencias en las instalaciones eléctricas, falta de cercado, inseguridad en puertas y equipos de cómputo en mal estado, son tan sólo algunas de las carencias que presenta el juzgado indígena de este municipio, aunado a la falta de vigilancia y velador, y la raquítica compensación económica que reciben los que ahí laboran, según informó el mediador de esa instancia, Luis Félix Aguilar.

“El edificio está prácticamente descuidado. Hemos solicitado apoyos para que hagan un cercado y no haya paso de la gente, porque en las noches es peligroso y puede haber un destrozo dentro del edificio. Nuestro temor es que se nos robe el único equipo de cómputo que tenemos y no podamos atender a la gente por eso”, afirmó en entrevista con La Jornada de Oriente.

Pese a que una tesis de Adriana Terven, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas), señala al juzgado indígena de este municipio como uno de los que mejor funcionan en la entidad, gracias a un consejo integrado por organizaciones indígenas, hasta la fecha no cuenta con un presupuesto anual para el mantenimiento de sus instalaciones.

Félix Aguilar agregó que en repetidas ocasiones han solicitado ayuda al ayuntamiento y al mismo Tribunal Superior de Justicia para el arreglo de la instalación eléctrica del edificio debido a que la mayoría de las lámparas no funcionan, pero hasta el momento no han obtenido ninguna respuesta.

“Cuando está nublado es un poco difícil trabajar porque no hay claridad debido a que las lámparas no se pueden prender, y además de que las puertas están inseguras y frágiles, los baños que a veces por ignorancia o por descuido la gente llega a descomponerlos tampoco han recibido ningún mantenimiento”, indicó.

Agregó que uno de los equipos de cómputo está descompuesto desde el mes de agosto, y aunque desde esa fecha han solicitado apoyo al ayuntamiento y al propio tribunal para su reparación, hasta el momento no han recibido ninguna respuesta. El temor es que el único equipo que funciona pueda ser extraído ante la inseguridad que en los últimos meses ha aumentado en la ciudad.

Pese a ello, el juzgado ha contribuido a la revitalización del derecho de los pueblos originarios y abre la posibilidad de una justicia indígena autónoma, porque en este lugar, “no se busca encarcelar a nadie y tampoco se manejan artículos constitucionales, si no de que las dos partes solucionen sus problemas a través del diálogo.

Sin embargo, Luis Félix agregó que desde hace 6 años no ha recibido ningún aumento al salario que percibe, alrededor de mil pesos quincenales. “El ayuntamiento nos está dando un salario, si se podría llamar así. Queremos que nos aumenten porque los precios de los productos suben y suben. Hay un acuerdo entre el ayuntamiento y el tribunal para que se nos reconozca el trabajo que estamos haciendo”, indicó.

“A mi me gusta atender a la gente porque estuve en una organización de derechos humanos que se llama Takachiualis y sentí en carne propia los problemas de los indígenas.

Ahora que me toca estar aquí trato de hacer lo mejor que pueda mi trabajo, sin ganar ese sueldo de 8 mil o 5 mil pesos al mes. Es poco el salario, pero también es por los problemas de recursos que está atravesando el ayuntamiento”, concluyó.

Para consultar esta nota directamente en La Jornada de Oriente, ingresar en este enlace.